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del hotel Relais Montmartre de París

Montmartre en primavera: los paseos más bonitos cuando París despierta

La primavera suele considerarse una de las épocas más bonitas para descubrir París.

Los días se alargan, las terrazas vuelven a aparecer poco a poco, los árboles recuperan sus colores y los paseos se vuelven más agradables.

En Montmartre, esta estación también transforma el barrio. Los jardines florecen, las callejuelas se visten de nuevos colores y el ambiente cambia tras los meses de invierno.

Sin duda, es uno de los mejores momentos para tomarse el tiempo de explorar la colina a pie.

Aquí tienes algunos paseos especialmente agradables para hacer en primavera.

Empezar el día por las calles aún tranquilas del barrio

La mañana sigue siendo uno de los mejores momentos para descubrir Montmartre.

Antes de que lleguen los visitantes, el barrio recupera un ambiente más tranquilo. Los comerciantes abren sus tiendas, las terrazas se preparan poco a poco y los vecinos vuelven a tomar posesión de las calles.

Desde el Relais Montmartre, un paseo por los alrededores de la calle Constance, la calle Lepic o las Abbesses ya permite disfrutar plenamente de este ambiente.

La primavera aporta aquí una luz especial que realza las fachadas, los escaparates y los numerosos detalles arquitectónicos del barrio.

Este primer paseo suele ser una forma excelente de empezar el día.

Pasear por las calles más emblemáticas de la colina

Algunas calles de Montmartre son agradables durante todo el año, pero adquieren un encanto especial en primavera.

La calle de l’Abreuvoir es una de las que no hay que perderse. Flanqueada por vegetación y dominada por la silueta del Sagrado Corazón, figura entre las calles más bonitas del barrio.

La calle Cortot, más discreta, ofrece por su parte una visión del Montmartre histórico con sus casas antiguas y su ambiente casi de pueblo.

La calle des Saules también merece una visita. Su ambiente más tranquilo permite descubrir otra faceta del barrio, lejos de las zonas más concurridas.

El interés de estos paseos reside tanto en las propias calles como en los numerosos descubrimientos que se hacen por el camino.

Disfrutar de las vistas de París antes de que lleguen las grandes multitudes

El Sacré-Cœur atrae cada año a varios millones de visitantes.

En primavera, por las mañanas aún se puede disfrutar del lugar en buenas condiciones antes de que lleguen los grupos más numerosos de la tarde.

Desde las alturas de Montmartre, las vistas de París son especialmente agradables cuando el cielo está despejado.

Incluso quienes ya conocen el barrio suelen disfrutar redescubriendo este panorama en una época en la que la ciudad recupera poco a poco sus colores.

Para disfrutar plenamente del momento, puede resultar interesante alejarse un poco de las escaleras principales y descubrir algunos miradores menos concurridos.

Hacer una pausa en los jardines de Montmartre

La primavera es también la estación ideal para disfrutar de los espacios verdes del barrio.

La plaza Marcel Bleustein-Blanchet, situada a los pies del Sagrado Corazón, ofrece un entorno agradable para hacer una pausa mientras se disfruta de las vistas de la basílica.

Los jardines del Museo de Montmartre también son un lugar especialmente apreciado en esta época del año.

Más tranquilos que los espacios más concurridos del barrio, permiten disfrutar de un entorno verde mientras se descubre parte de la historia artística de Montmartre.

Estas pausas suelen contribuir a que la visita tenga un ritmo más agradable.

Descubrir los viñedos de Montmartre con la llegada del buen tiempo

Pocos visitantes se esperan encontrar un viñedo en pleno centro de París.

Sin embargo, el Clos Montmartre es una de las curiosidades más sorprendentes del barrio.

En primavera, los viñedos recuperan poco a poco sus colores y ofrecen un aspecto muy diferente al que se observa durante el invierno.

Aunque el acceso al viñedo sigue siendo limitado, las calles que lo rodean permiten disfrutarlo fácilmente durante un paseo.

Esta presencia recuerda el pasado rural de Montmartre, mucho antes de su integración en la capital.

Es también una de las razones por las que el barrio conserva aún hoy una identidad tan particular.

Disfrutar de las terrazas cuando vuelven los días soleados

La llegada de la primavera también marca el regreso de las terrazas.

En el barrio de Abbesses, en torno a la calle Lepic o en las callejuelas adyacentes, numerosos cafés y restaurantes recuperan poco a poco su animado ambiente.

Tomarse un momento para detenerse unos instantes forma parte integral de la experiencia de Montmartre.

El objetivo no es necesariamente seguir un programa concreto, sino más bien disfrutar del ritmo del barrio y de su ambiente.

Esta sencillez explica a menudo por qué Montmartre sigue siendo uno de los lugares favoritos de los visitantes en primavera.

¿Por qué la primavera es una estación ideal para descubrir Montmartre?

Cada estación ofrece una experiencia diferente del barrio.

El invierno resalta su lado más íntimo. El verano aporta más animación. El otoño transforma las calles con sus colores.

La primavera suele reunir lo mejor de estas diferentes épocas.

Las temperaturas son agradables, los días son más largos y la afluencia de gente suele ser más moderada que en pleno verano.

Para quienes deseen descubrir Montmartre a pie, tomarse su tiempo para pasear y disfrutar del barrio en buenas condiciones, esta es probablemente una de las estaciones más agradables.

Una estación que invita a tomarse su tiempo

Montmartre rara vez se visita con prisas.

El encanto del barrio suele revelarse al doblar una esquina, subir unas escaleras o sentarse en una terraza en la que uno decide detenerse unos minutos.

La primavera refuerza aún más esta sensación.

Es una época en la que resulta más fácil tomarse el tiempo para pasear, observar y disfrutar del ambiente del barrio.

Una razón más para descubrir Montmartre en esta estación, cuando París despierta poco a poco tras el invierno

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Sin embargo, muchos viajeros tienen la impresión de que deben cambiar por completo sus hábitos para reducir el impacto de su estancia. Elegir alojamientos muy específicos, renunciar a ciertas actividades o replantearse por completo su forma de viajar.

Cuando se prepara un viaje a París, a menudo se piensa en el metro, los autobuses o los taxis para desplazarse de un monumento a otro.

Sin embargo, caminar sigue siendo una de las mejores formas de descubrir la capital.

Es una pregunta que se hacen muchos viajeros antes de organizar su estancia en París.

¿Es mejor dedicar unas horas a Montmartre o reservar varios días para descubrir el barrio? La respuesta depende, evidentemente, de tus intereses, pero también de tu forma de viajar.

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