El blog
del hotel Relais Montmartre de París
Las calles más bonitas de Montmartre para descubrir a pie
Montmartre es uno de los pocos barrios de París que se descubren casi de forma natural a pie.
Aquí, lo interesante no es solo ir de un monumento a otro. Gran parte del encanto del barrio reside en sus calles, sus escaleras, sus pequeñas plazas y los ambientes que cambian de una calle a otra.
Si bien algunas calles están muy concurridas, otras son más tranquilas y permiten descubrir un Montmartre más apacible y auténtico.
Estas son algunas de las calles más bonitas por las que pasear durante un recorrido por el barrio.
La calle de l’Abreuvoir, una de las más fotografiadas de París
Si tuviéramos que elegir una sola calle emblemática de Montmartre, probablemente sería esta.
Con sus adoquines, sus fachadas cubiertas de vegetación y sus vistas al Sagrado Corazón, la calle de l'Abreuvoir figura entre las postales más conocidas del barrio.
Aquí es también donde se encuentra la famosa Maison Rose, convertida en uno de los símbolos de Montmartre.
A pesar de su popularidad, la calle conserva un encanto especial, sobre todo a primera hora de la mañana, cuando el barrio aún está tranquilo.
Al continuar el paseo, también merece la pena desviarse por varias callejuelas cercanas.
La calle Cortot y el viejo Montmartre
La calle Cortot es una de las más antiguas del barrio.
Permite descubrir un Montmartre más histórico, con sus escaleras, sus edificios antiguos y su ambiente casi de pueblo.
También en esta calle se encuentra el Museo de Montmartre, ubicado en una de las casas más antiguas del barrio.
Si te tomas tu tiempo para pasear por ella, comprenderás fácilmente por qué tantos artistas han elegido vivir aquí a lo largo de las décadas.
A pocos metros de allí, otro lugar ofrece un contraste sorprendente con la imagen habitual de París.
La Villa Léandre, un paréntesis inesperado
Cuesta creer que sigamos estando en París al entrar en la Villa Léandre.
Esta pequeña callejuela residencial está flanqueada por casas unifamiliares de inspiración inglesa, con sus ladrillos, sus jardines y sus fachadas de colores.
El lugar es relativamente discreto y suele quedar fuera de los itinerarios clásicos que se proponen a los visitantes.
Sin embargo, es uno de los lugares más singulares de Montmartre.
La visita es breve, pero permite descubrir una faceta totalmente diferente del barrio.
La calle Lepic, la arteria más animada de Montmartre
A diferencia de la Villa Léandre, la calle Lepic es una de las calles más animadas del barrio.
Atraviesa gran parte de la colina y alberga numerosas tiendas de barrio, cafeterías, panaderías y restaurantes.
También es una calle cargada de historia. Vincent Van Gogh vivió allí con su hermano Theo a finales del siglo XIX.
Aún hoy sigue siendo uno de los mejores lugares para observar la vida cotidiana del barrio.
A medida que se asciende hacia las alturas de Montmartre, el paseo vuelve a cambiar de ambiente.
La calle de los Saules y los viñedos de Montmartre
Más tranquila que la calle Lepic, la calle de los Saules permite descubrir un Montmartre más apacible.
Bordea, entre otros, el famoso Clos Montmartre, el último viñedo aún en activo de París.
Esta calle también ofrece varias vistas interesantes del barrio y permite llegar fácilmente a algunos de los lugares más emblemáticos de la colina.
Su ambiente varía mucho según las estaciones, pero sigue siendo agradable durante todo el año.
Al continuar el paseo, es difícil pasar por alto una de las plazas más conocidas del barrio.
La plaza del Tertre y sus calles adyacentes
Aunque figura entre los lugares más turísticos de Montmartre, la plaza del Tertre ocupa un lugar especial en la historia del barrio.
Los artistas que exponen allí sus obras perpetúan una antigua tradición que ha contribuido en gran medida a la reputación de Montmartre.
Para disfrutar plenamente del paseo, puede resultar interesante explorar también las callejuelas que rodean la plaza. Algunas son mucho más tranquilas y permiten encontrar rápidamente un ambiente más auténtico.
A pocos minutos a pie, otras calles ofrecen también bonitos descubrimientos.
El barrio de Abbesses
El barrio de Abbesses merece por sí solo un paseo.
Sus calles combinan comercios independientes, cafeterías, librerías y pequeñas plazas que contribuyen a la identidad del barrio.
El ambiente suele ser más local que en las zonas situadas alrededor del Sacré-Cœur.
También es un excelente punto de partida para explorar Montmartre sin seguir una ruta concreta.
A veces, los mejores descubrimientos se hacen simplemente girando al azar por una calle que te llama la atención.
¿Cómo disfrutar al máximo de un paseo por Montmartre?
Montmartre se descubre de forma diferente según la hora del día.
Por la mañana suele ser el mejor momento para disfrutar de la tranquilidad de las calles más conocidas. A última hora de la tarde, la luz resalta especialmente las fachadas y las vistas de París.
Lo ideal es reservar unas horas sin un programa demasiado estricto. El barrio suele recompensar a los visitantes que se toman el tiempo de alejarse de las calles principales para explorar sus callejuelas menos transitadas.
Desde el Relais Montmartre, se puede llegar a pie a la mayoría de estas calles en solo unos minutos.
Un barrio que se descubre al ritmo de un paseo
Montmartre no se reduce a unos pocos monumentos famosos.
Gran parte de su encanto reside en sus calles, sus escaleras, sus fachadas y los ambientes que van cambiando a lo largo del paseo.
Tomarse el tiempo para recorrer el barrio a pie permite descubrir una faceta más auténtica de Montmartre y comprender por qué sigue seduciendo tanto a visitantes como a vecinos.
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